El kéfir es una bacteria que fermenta la leche para convertirla en yogur.
No se puede adquirir en ninguna parte, esa es la genialidad de su filosofía. Un elemento curativo que pervive gracias a una cadena de personas. Una forma de cuidar a los que más quieres y desear una buena salud a quienes te rodean.
¿Y cuáles son sus propiedades? Sus beneficios son innumerables pero su gran contribución a la flora intestinal es muy conocida. Facilita la digestión y elimina problemas de estreñimiento. También suelen tomarlo personas con problemas de intolerancia a la lactosa. Otra opción es fabricarlo con leche de soja. Como complemento alimenticio ayuda a regenerar el estómago y tratar problemas cutáneos como ezcemas. Es mucho más digestivo que el yogur y es el mejor regenerante que se conoce.
Entre sus variedades: el Kéfir de agua, Kéfir de leche y Kéfir del té o Kombucha.
En turco significa bendición, así que si alguna vez recibes uno como regalo, considérate afortunado.










